Un encuentro con el Amor que sana, transforma y envía.
AMAD es una comunidad católica al servicio de la Iglesia, dedicada a propiciar el encuentro de las personas con Dios, Amor Misericordioso, que sana, transforma y envía a ser testigos de su amor.
Un espacio para recorrer la propia historia a la luz del Amor Misericordioso de Dios, permitiendo que Él sane el corazón, restaure nuestra identidad y transforme la manera de vivir y amar.
Un proceso que integra la sanación interior que Dios realiza en el corazón con herramientas de formación humana, favoreciendo un cambio profundo y duradero en la manera de pensar, actuar y amar.
Espacios de formación que ayudan a profundizar en la fe, fortalecer la vida espiritual y desarrollar herramientas para responder con mayor madurez a la propia vocación.
Experiencias de quienes descubrieron el Amor Misericordioso de Dios en su propia historia.
AMAD ha sido para mí una verdadera Casa de Misericordia y el punto de inflexión de mi historia. En el proceso de sanación pude reconciliarme con mi pasado, experimentar el amor incondicional del Padre y redescubrir mi verdadera identidad. Gracias al acompañamiento y al curso de discernimiento, hoy camino con mayor libertad y con la certeza de que Dios me sostiene en todo momento. Hoy puedo decir con confianza: Dios es bueno; siempre es bueno.
Siempre había escuchado del amor de Dios y pensaba que lo conocía, pero nunca lo había experimentado de una manera tan profunda y real como en AMAD. El encuentro con su amor y su misericordia transformó mi corazón, reorientó mi vida y renovó profundamente mi deseo de vivir con fidelidad mi consagración religiosa.
AMAD fue para mí una verdadera casa de oración y misericordia. Como sacerdote descubrí que también necesito detenerme, sanar y dejarme acompañar por Dios. En el proceso encontré un ambiente de oración, fraternidad y profundo encuentro con Cristo que me permitió mirar mi interior, reconocer lo que debía transformar y renovar mi vida espiritual. Hoy recomiendo esta experiencia a todos aquellos que desean encontrar descanso para el alma y dejar que Dios transforme su corazón.
Para nuestra familia, AMAD es un verdadero descanso para el alma. Es el lugar donde podemos encontrarnos con Dios juntos como matrimonio y como familia, fortaleciendo nuestra fe y nuestros valores a través del testimonio cercano de la comunidad. Gracias a AMAD nuestro matrimonio se ha fortalecido y nuestros hijos han crecido con una experiencia viva del amor de Dios. Siempre regresamos porque aquí encontramos un hogar donde toda la familia puede vivir a Dios unida.
Cada ofrenda es una forma de participar en la obra que Dios ha confiado a AMAD, haciendo posible que más personas se encuentren con su Amor Misericordioso.
A los ojos de Dios, el valor de una ofrenda no está en su cantidad, sino en el amor con que se entrega. Cada gesto de generosidad se convierte en una forma de colaborar con la obra que Él sigue realizando en tantos corazones.
La Casa de la Misericordia será el hogar donde nuestra comunidad de consagradas viva su vocación, cultive la vida de oración y la vida fraterna, disponiendo el corazón para servir a quienes Dios nos confía y anunciar, a todos y siempre, su Amor Misericordioso.
La alabanza abre el corazón a la acción de Dios. Es una respuesta de amor que dispone el alma para escuchar su voz, agradecer sus maravillas y permanecer en su presencia.
Hemos reunido los cantos que acompañan nuestros retiros para que puedas seguir orando, alabando y encontrándote con Dios dondequiera que estés.